EL CUPONAZO DE LA HABITACIÓN OSCURA

25.11.2017 17:14

Esta semana, todos los españoles pudimos ver como se aprobaba en el Congreso el nuevo Cupo vasco y sus respectivas características. Debemos tener claro que lo que molesta a la mayoría de españoles no es la existencia de un Cupo en sí, ya que puede ser muy beneficioso para el sistema de CCAA debido a la competencia fiscal que genera, sino lo que molesta son las rebajas innecesarias e imprudentes del Cupo por simple negociación política e intereses personales. La negociación exprés del Cupo hace que sea injusto e insolidario para el conjunto de la sociedad española. Como afirmó esta semana Albert Rivera, no estaos ante un Cupo, sino ante un “Cuponazo”.

Es realmente curioso que se llevase en desacuerdo sobre la cantidad a pagar por parte del gobierno del País Vasco al Estado por las competencias no transferidas desde 2007, y que el principal partido que se oponía a reducir la cuantía de las transferencias fuese el PP, mientras ahora pactan en privado y en 15 minutos con el PNV una rebaja de 700 millones de euros. Como mínimo resulta curioso.

Se supone que el gobierno del País Vasco debería transferir al Estado español cerca de 1.600 millones de euros al año, que era lo que se le había exigido hasta ahora, mientras con el nuevo Cupo la cantidad exigida se reducirá más de un 40%, hasta los 950 millones de euros. Puede no parecer una situación demasiado grave cuando no se comprende lo que es el Cupo, pero la manera de comprender por qué se está cometiendo una injusticia es entender cómo se calcula el mismo. Según está pactado en la Constitución de 1978, el País Vasco tiene que transferir al Estado español un 6,24% sobre el total de la renta estatal, y esta tasa lleva sin moverse desde el año 1982. Veamos que en ningún momento estoy pidiendo que se incremente la tasa, sino simplemente que se cumpla con ella, sobre todo, teniendo en cuenta que el País Vasco, junto con Navarra son dos de las regiones de España que más han prosperado en los últimos 35 años.

A través del Cupo, son las diputaciones forales las que deben recaudar todos los impuestos de la región, incluyendo IRPF, IVA, Impuesto de Sociedades, e incluso Impuestos Especiales, como las famosas “tasas verdes”. Tras recaudar, el gobierno vasco, tiene la obligación de repartir al Estado español la cuantía acordada por el Cupo, lo que da libertad total a las diputaciones para decidir el nivel de impuestos que desean cobrar a los ciudadanos, lo que siempre ha hecho que Navarra y el País Vasco sean las dos regiones con mayor Inversión Financiera Directa sobre PIB y captación empresarial. Por ello, personalmente no estoy en contra del Cupo como tal, e incluso creo que se debería implementar en el resto de las CCAA, ya que en las demás es la Agencia Tributaria la que se encarga de recaudar para posteriormente repartir a través del sistema de solidaridad interterritorial. Por ello, Cupo sí, pero Cuponazo no.

El Cupo vasco es un elemento histórico, ya que fue instaurado tras la última guerra carlista, en el año 1878, debido a que el Estado se encontraba totalmente en bancarrota y necesitaba recaudar fondos urgentemente, tratando de obtener ingresos a través de la burguesía vasca, que era la que tenía el patrimonio más elevado de la época. Debemos recordar asimismo que las condiciones y la situación del momento eran muy distintas a la de ahora, y que fue realmente durante la Transición cuando se establecieron medidas numéricas y ciertas pautas para reducir la arbitrariedad del Cupo vasco. Pero al parecer, hoy en día volvemos a la arbitrariedad y el redito político más absoluto con negociaciones en habitaciones oscuras y decisiones que se salen de cualquier tipo de porcentaje previamente pactado.

Según afirman varios expertos en materia fiscal, acorde a los últimos Presupuestos Generales del Estado aprobados en el año 2016, el País Vasco debería transferir al Estado español una cuantía cercana a los 1.525 millones de euros, cantidad similar a la que se viene pagando desde 2007, y todo calculado en base al coste de las competencias no transferidas y el PIB de la región. Desde hace justo 10 años no se alcanzaba un acuerdo entre el Gobierno central y los líderes vascos, ya que estos últimos estiman que han pagado en exceso nos 1.600 millones a lo largo de estos últimos 10 años, mientras el principal partido en el País Vasco; el PNV, estima que el Cupo debe rondar los 850 millones de euros. En los PGE mientras tanto, la cuantía ronda los 925 millones, en lo que podemos observar al gobierno de Rajoy rindiéndose una vez más ante los nacionalistas, mientras deja a un lado los criterios económicos y lógicos.

Por lo tanto, el Actual Cupo vasco que se acaba de proponer, es claramente un sistema que beneficia la región norteña en detrimento del resto de CCAA y los españoles que viven en ellas. Por otro lado, es cierto que el Concierto vasco aporta dinero al fondo de solidaridad de las CCAA, pero en la gran mayoría de los casos resulta insuficiente y genera desigualdad con el resto de las regiones. Mientras la recaudación fiscal y el crecimiento del País Vasco se encuentra por encima de la media española, su aportación está claramente por debajo de esa misma estadística. Me gustaría reiterar, por lo tanto, mi posición favorable hacia el Concierto vasco, que se incluye en la Constitución, pero se debe corregir el método de calcular el Cupo vasco y cumplir con lo previamente establecido.

La renovación del Cupo vasco solo tiene sentido si lo miramos desde el punto de vista de los intereses políticos del PP, ofreciendo beneficios extra al Gobierno de Euskadi a cambio de que el PNV apoye los PGE, lo cual sin duda ha generado muchas más digresiones entre territorios de las que previamente existían. El Gobierno central se ha dejado vencer por el egoísmo nacionalista del PNV, mientras lo lógico sería que el País Vasco aportara a España fondos en base a sus posibilidades, que suelen ser altas, y que dejásemos a un lado la materia histórica del asunto. Debemos pensar en el largo plazo, y esta semana Ciudadanos han sido los únicos capaces de enfrentarse al Congreso al completo para reflejar los efectos negativos que este nuevo Cupo tendrá sobre la economía y las finanzas públicas. Bueno, Cupo no… cuponazo.

 

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